viernes, 20 de marzo de 2015

TIPOS DE INSTALACIONES FOTOVOLTAICAS

Los tres tipos de instalaciones fotovoltaicas conectadas a la red son: 


  • Grandes plantas
  • Cubiertas
  • Viviendas residenciales
Grandes plantas
Las grandes plantas fotovoltaicas se componen de un conjunto de paneles, cuya superficie capta la luz del sol y la convierte en energía limpia. Estas instalaciones solares de gran tamaño, también llamadas “huertos solares” ocupan una gran extensión de terreno y usan diferentes tecnologías dependiendo de las características físicas del terreno y la radiación solar existente en su ubicación.

Así, podemos encontrar estructuras fijas (paneles inamovibles fijados en suelo) y estructuras móviles (seguidores solares a uno o dos ejes, que se mueven siguiendo la trayectoria y altura del sol durante el día).
Las instalaciones fotovoltaicas sobre terreno precisan de inversor es que conviertan la corriente continua generada por los módulos en corriente alterna y transformadores para pasar la tensión de la corriente de alta a baja adaptándola de este modo para su consumo.

La energía generada por las plantas fotovoltaicas se inyecta en el punto de conexión a la red eléctrica.

Cubiertas
Las instalaciones fotovoltaicas en cubiertas consisten en la integración de paneles fotovoltaicos en los tejados de naves industriales o comerciales.

Este tipo de instalaciones rentabilizan un espacio del que tradicionalmente no se saca ningún provecho para convertirlo en una fuente de producción energética y ahorro para sus dueños, quienes a través de Acuerdos de compra de energía generan un beneficio económico con la electricidad que se produce en sus cubiertas a la vez que contribuyen a la preservación del medioambiente.

Viviendas residenciales
La instalación de sistemas fotovoltaicos en tejados de viviendas y pequeños comercios es una decisión cada vez más extendida a nivel global, ya que la sociedad está cada vez más concienciada de los beneficios que aporta la producción de energía limpia a través de fuentes renovables.

Cuando el propietario de una casa instala un sistema fotovoltaico e su tejado, aumenta el valor de su inmueble, se convierte en productor energético y en la mayoría de los casos, deja de depender de la tarifa eléctrica de su mercado.

En aquellos mercados donde se permite el “autoconsumo”, cuando la instalación está bien dimensionada, su propietario tiene la posibilidad  de dejar de comprar energía a la red eléctrica, o equiparar la energía que compra con la que consume.

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