viernes, 25 de noviembre de 2016

EL VEHÍCULO ELÉCTRICO Y LA REHABILITACIÓN ENERGÉTICA


Los edificios y el transporte son responsables de la mitad de las emisiones contaminantes. El transporte es el mayor contribuyente al cambio climático al ser el primer foco de la contaminación en las ciudades. Representa el 40% del gasto energético total y consume el 65% del petróleo que se importa.

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el transporte en España han crecido un 60% entre 1990 y 2011 por abastecerse en un 94% de petróleo. El 90% del transporte utiliza la carretera y determina la ordenación del territorio al ocupar el 30% del espacio urbano y el 40% en las nuevas urbanizaciones.

Estos datos reflejan la urgencia de un cambio en el uso de la energía en el transporte. El objetivo que la Unión Europea ha establecido para 2030 es la reducción del 30%, y el 10% para 2020, de las emisiones en los sectores difusos, edificios y transporte. A este fin se dirigen las directivas europeas de renovables y eficiencia energética que permiten compatibilizar la generación descentralizada, la integración de renovables, el autoconsumo y el almacenamiento en los edificios y en el vehículo eléctrico.

Las emisiones en el transporte se duplicarán para 2050 y se podrán reducir a la mitad si las ciudades apuestan por el transporte público y el vehículo eléctrico. La restructuración de las ciudades, a través de la rehabilitación y la movilidad eléctrica, debe ser la prioridad de la política de energía y clima. Así se recoge tanto en la Comunicación de la Comisión Europea sobre la Unión de la Energía como en la definición del edificio de consumo de energía casi nulo o en la ley de rehabilitación cuando establece como prioridad de las políticas públicas en el medio urbano el autoconsumo con renovables.

Edificación y transporte se interrelacionan para acercar la demanda y la oferta de energía a través del almacenamiento eléctrico. El almacenamiento local va a cambiar la forma de generar, distribuir y utilizar la energía y el incremento de su capacidad va unido al desarrollo de las renovables. La función del almacenamiento es que la generación siga a la demanda sin incrementar los costes a la red.

El almacenamiento descentralizado a nivel de ciudad integra los edificios, la generación renovable con autoconsumo, los contadores inteligentes de balance neto, las redes de calor y frio y el vehículo eléctrico en un sistema de gestión de la demanda con efecto directo en la reducción de los costes energéticos y emisiones de GEI.

Con el autoconsumo compartido y la agregación de distintas fuentes de generación distribuida en los centros de consumo, el punto de recarga permite integrar el vehículo eléctrico en la gestión energética del edificio. La conexión entre la rehabilitación energética y el vehículo eléctrico a través del almacenamiento es la respuesta a la demanda más efectiva. El vehículo eléctrico se convierte así en un elemento del edificio eficiente a través de la complementariedad del almacenamiento, el autoconsumo y el punto de recarga.

La próxima revisión de la Directiva 2010/31/UE de eficiencia energética de edificios apunta a la integración del edificio de consumo casi nulo y el vehículo eléctrico en toda la nueva edificación y la que se rehabilite. Obligará a incluir en los modelos de rehabilitación urbana la movilidad eléctrica con nuevas medidas:
  1. Revisión de las estrategias de rehabilitación de la Directiva 2012/27/UE de eficiencia energética incluyendo la movilidad eléctrica, las infraestructuras de recarga, la integración de renovables a través del autoconsumo y la contabilización del CO2 en el concepto de edificio de consumo de energía casi nulo, obligatorio para los edificios públicos a partir de 2018 y de 2020 para la nueva edificación y la rehabilitación de la existente.
  2. Elevar la rehabilitación a escala de ciudad incluyendo la electrificación del transporte público y privado y los cambios modales en un nuevo concepto de Ordenación del Territorio que incluya la energía como factor determinante de la ocupación del espacio y la contaminación atmosférica. La alta eficiencia energética en la edificación y el transporte deberán incorporarse a las ordenanzas municipales y a los instrumentos de planeamiento urbano que son competencia de los Ayuntamientos.
  3. Crear demanda para el vehículo eléctrico promoviendo las flotas en el transporte público y privado, puntos de recarga en todos los nuevos edificios, en los edificios que se rehabiliten y en una de cada diez plazas de aparcamiento, incentivos fiscales y tratamiento preferencial en los estacionamientos y vías de circulación.

La rehabilitación energética y la electrificación del transporte son actividades complementarias que representan otra forma de construir y urbanizar que convierten la energía en el punto de partida y de llegada de la ciudad sostenible.

“Ahora se plantea una revolución en el medio urbano integrando el autoconsumo, el almacenamiento y el punto de recarga para el vehículo eléctrico en la gestión energética del edificio. El consumidor se convierte así en el centro del sistema energético”, concluye Javier García Breva en su Informe.

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