miércoles, 26 de noviembre de 2014

POR QUÉ SON IMPRESCINDIBLES LAS RENOVABLES

La energía es tan esencial que, sin la que nos da el sol, ni siquiera existiría vida en la Tierra. Y sin la que nos permite encender la luz, la lavadora o la calefacción, empeoraría de forma drástica la nuestra. Con todo, los ciudadanos apenas conocemos qué hay detrás del enchufe.

¿Por qué las energías renovables tienen tanto valor para el medio ambiente, la sociedad y la economía? Hablamos con 4 expertos en renovables de primer nivel, procedentes del mundo académico, empresarial y ecologista.


1. Valiosas para la sociedad


Energías renovables

Todavía es habitual asumir que las energías renovables no serían capaces de satisfacer la demanda energética de la sociedad. Pero ¿la satisfacen las convencionales?

Para Josep Puig i Boix, doctor en ingeniería industrial, profesor de Energía en la Universitat Autònoma de Barcelona y director técnico de la consultora energética sin ánimo de lucro Ecoserveis, “las renovables son las únicas energías que pueden garantizar que toda la humanidad, y no solo una minoría, tenga acceso a la energía necesaria para una vida digna. El siglo XX ha demostrado sobradamente que el sistema energético fósil-nuclear vulnera reiteradamente los derechos humanos de buena parte de las personas”.

La denominada ”pobreza energética” ha centrado hace poco diversas acciones de sensibilización en España. Según sus organizadores, la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, es pobre a nivel de energía el 10 % de la población del país, lo que se concreta en realidades como que “más de 2 millones de familias no encienden la calefacción porque no pueden pagarla”.


Energía y salud

Pero el impacto social de la energía se extiende a aspectos tan preciados como la salud. Para hacerse una idea de magnitud, los problemas sanitarios y sociales derivados de las energías contaminantes suponen, a nivel económico, un coste de 40.000 millones de euros en el conjunto de la Unión Europea, explica José Luis García Ortega, físico implicado en la investigación en renovables y actual Responsable del Área de Investigación e Incidencia en Greenpeace.

La Organización Mundial de la Salud ha constatado recientemente que la polución del aire, provocada por agentes como las energías contaminantes, es una de las causas de cáncer.


2. Valiosas para el medio ambiente


Energía y medio ambiente.

Al contrario que las renovables, los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) aceleran el cambio climático. “Para evitar un cambio climático peligroso, no podemos quemar más de la tercera parte de todas las reservas de combustible fósil que existen en el mundo, un límite que al ritmo que vamos no tardaremos más de 20 o 30 años en superar”, explica García Ortega.

El calentamiento global -cuyo origen humano está comprobado hasta en un 95 % de probabilidad según el último informe de la ONU y es una de las realidades científicamente más documentadas de la Historia- favorece una climatología extrema y la extinción de especies vegetales y animales clave para la humanidad. “Las energías renovables no producen gases de efecto invernadero”, causantes del cambio climático, explica Sergio de Otto, secretario general de la Fundación Renovables.

Para De Otto, el impacto de la energía nuclear tampoco la hace una solución aceptable. Las renovables no generan “residuos radioactivos ni su funcionamiento supone un peligro para su entorno”, señala.


3. Valiosas para la economía

Renovables y economía.


No son solo ecología. Desde la industria, José Delgado, máximo ejecutivo de la empresa de servicios de eficiencia energética y energía limpia Prosolia, habla del valor económico de las energías renovables.

“Han hecho que muchas empresas se creen y, al haber sido España uno de los países pioneros en su implantación, ha permitido que exporten conocimiento”, explica. El aprendizaje experimentado hace posible “construir con descensos en costes de más del 60% respecto a hace 5 años”. Las energías renovables “han creado 6 veces más empleo que las convencionales para la misma energía producida, evitan más de 5.000 millones de euros en importación de combustibles fósiles, fijan población en ámbitos rurales que corrían el riesgo de despoblarse y, sobre todo, crean una industria que estaba en vanguardia en todo el mundo”, añade De Otto.

“Si España y Portugal estuvieran mejor interconectadas con Europa, lo lógico sería que al igual que Alemania fabrica coches, España debería fabricar energía y venderla dado que tiene mucho sol y este es gratis. Europa es dependiente energéticamente del resto y esto la debilita”, apostilla Delgado, defensor de desarrollar las renovables dentro de una planificación estable del conjunto de fuentes de energía.


El precio de las renovables

Pese a todo ello, ¿las renovables siguen siendo caras? Desde Greenpeace, García Ortega, que contribuyó a la experiencia investigadora de la Plataforma Solar de Almería del CIEMAT, lo desmiente con datos tajantes. “Ni las renovables son tan caras ni las energías sucias tan baratas. Los más de 130.000 millones de euros de subvenciones a la electricidad que hubo en la UE en 2011 se repartieron así: nuclear (35.000 millones), renovables (30.000 millones), combustibles fósiles (26.000 millones), costes sanitarios y sociales derivados de la energía (40.000 millones).


Qué ocurre con la producción de energía en casa

“La energía eólica y la solar fotovoltaica han progresado enormemente, de forma que han comenzado a desplazar a las tecnologías convencionales”, afirma el profesor Puig i Boix. Por ello, técnicamente, ya no existen inconvenientes para producir energía en casa. Una posibilidad enunciada desde hace años por figuras como el economista y pensador Jeremy Rifkin, que habla de Tercera Revolución Industrial por la fusión de redes de la información (internet) y energéticas descentralizadas, y subraya su potencial ecológico, social y económico.

“Las redes inteligentes y la gestión de la demanda presentan oportunidades de tener un sistema energético más eficiente, con mejores servicios y menos costes”, defiende García Ortega respecto al consumo de energía renovable producida a nivel doméstico. Por su parte, Delgado muestra su extrañeza por que España sea “el único país que ha introducido el llamado peaje de respaldo”, una tasa sobre el autoconsumo.


¿Oportunidad perdida?


Da un paso más De Otto, el dirigente de Fundación Renovables, que vincula generación doméstica y recuperación de la economía.

“Las pegas al autoconsumo, con alarmas catastrofistas, me recuerdan a las que apenas hace 10 años se le ponía a la energía eólica diciendo que nunca podría pasar de ser testimonial por problemas técnicos: pues bien, la eólica ha llegado a cubrir el 50 % de la generación en nuestro país en algunos momentos y no ha pasado nada. El cambio de modelo energético es posible técnicamente, es necesario por motivos ambientales y estratégicos y será el paso imprescindible para salir de la crisis”, remacha.

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